jueves, 5 de marzo de 2026

Cuando vayan mal las cosas





 

CUANDO VAYAN MAL LAS COSAS

RUDYARD KIPLING

 

Cuando vayan mal las cosas

como a veces suelen ir,

cuando ofrezca tu camino

sólo cuestas que subir,

 

cuando tengas mucho haber

pero mucho que pagar,

y precises sonreír

aun teniendo que llorar,

 

cuando ya el dolor te agobie

y no puedas ya sufrir,

descansar acaso debes

pero nunca desistir.

 

Tras las sombras de la duda,

ya plateadas ya sombrías,

puede bien surgir el triunfo,

no el fracaso que temías,

 

y no es dable a tu ignorancia

figurarse cuan cercano,

puede estar el bien que anhelas

y que juzgas tan lejano,

 

lucha, pues por más que en la

brega tengas que sufrir.

¡Cuando todo esté peor,

más debemos insistir!

 

Si en la lucha el destino te derriba,

si todo en tu camino es cuesta arriba,

si tu sonrisa es ansia satisfecha,

si hay faena excesiva y vil cosecha,

 

si a tu caudal se contraponen diques,

Date una tregua, ¡pero no claudiques!

«Porque en esta vida nada es definitivo,

toma en cuenta que: todo pasa, todo llega y todo vuelve»..







“La dificultad muestra de qué está hecho un hombre.” (Epicteto)


No cuando todo va bien…

no cuando tienes control…

no cuando todo fluye…

Ahí cualquiera parece fuerte.


Pero cuando todo se complica…

cuando la vida pesa…

cuando nadie te ve…

ahí es donde realmente apareces tú.
















La  historia  habla  de  un  joven  a  quien  se  le  había 

encomendado  la  tarea  de  romper  una  gigantesca  roca 

que estorbaba un camino que se pensaba construir. En el 

pueblo, todos habían rechazado aquel trabajo, debido al 

descomunal tamaño de aquella piedra y a lo larga y tediosa 

que prometía ser la tarea.

El primer día, el joven estudió con calma el inmenso 

peñón, buscando identificar su punto más débil. Tras largo 

rato, el muchacho tomó un tizón, marcó una “X” en uno de los 

lados de la roca y se dispuso a comenzar la tarea. Sabía que 

aquella labor no sería trabajo de uno o dos días o tan siquiera 

de un par de semanas. Sin embargo, lejos de desanimarlo, 

el gran reto que aquella tarea suponía, pareció motivarlo a 

empezar prontamente y con mayor empeño su trabajo. 

Día tras día el joven venía con su mazo y le propinaba 

cientos de golpes a la gigantesca roca, asegurándose de con-

centrar todo su esfuerzo en el punto que había marcado desde 

un principio. Y pese a que nada parecía estar sucediendo, ni 

se advertía progreso alguno, su voluntad nunca desfalleció y 

en ningún momento sucumbió a la tentación de cambiar el 

punto en el cual había decidido concentrar su esfuerzo. 

Después de un par de semanas, su insistencia terminó 

por llamar la atención de los vecinos de la zona. Algunos de 

ellos comenzaron a darse cita en aquel lugar para observar 

con burlona impaciencia la terquedad y obstinación del jo-

ven. Pero su confianza no flaqueó, aún después de enterarse 

que quienes lo habían contratado ya habían comenzado a 

realizar planes alternos ante la evidente imposibilidad de 

despejar el camino. 

Una mañana, como de costumbre, el joven llegó tem-

prano a su trabajo, tomó el mazo y se dispuso a reanudar 

su tarea. No obstante, después de dar el primer golpe, sor-

prendentemente la roca se partió en dos pedazos ante las 

miradas atónitas de los presentes. Quienes habían acudido 

aquella mañana por primera vez, no podían creer que la 

roca se hubiese partido después de un solo golpe. 

Con evidente placer por haber logrado finalmente su 

cometido, el joven tomó su mazo y partió para informar a 

su jefe sobre la finalización del trabajo que se le había enco-

mendado. 

¿Fue el último golpe el que en realidad rompió la roca? 

La respuesta no siempre es tan obvia como en principio se 

prevé. Porque lo cierto es que el último golpe no fue y sí fue el que 

partió la roca. No fue, en el sentido de que ya había una acumu-

lación de cientos de golpes que poco a poco fueron debilitando el 

interior de la roca. Sí fue, en el sentido de que si el día anterior el 

joven hubiese decidido renunciar a su empeño, ante la aparente 

falta de progreso, nunca hubiese logrado su cometido, ni hubiese 

descubierto lo cerca que había estado de lograr su propósito.

La segunda pregunta tiene que ver con los factores que le 

permitieron al joven lograr tan asombrosa hazaña. Las respues-

tas más frecuentes que recibo se relacionan con el optimismo, 

el ánimo y la persistencia del joven. Sin embargo, un factor que 

con frecuencia se le escapa a la mayoría de los asistentes tiene 

que ver con la decisión del joven de concentrar todo su esfuerzo 

y su energía en un mismo punto, y de no perder el enfoque hasta 

lograr su cometido —el factor X—. 

Porque es muy probable que su tenacidad y paciencia no 

hubiesen dado los mismos resultados, si ante la aparente falta 

de progreso él hubiese comenzado a golpear la roca por todos 

los lados. Pero él enfocó su esfuerzo en un solo lugar y el poder 

de la acción enfocada y constante se encargó de devolverle los 

resultados que buscaba.





¿QUÉ C4R4JOS ES LO QUE TE DA MIEDO? 🔥
¿La muerte?
Todos vamos hacia allá. Nadie escapa.
¿La quiebra?
Lo material se pierde… pero también se reconstruye.
¿La vergüenza?
La gente habla hoy, se ríe mañana… y en una semana ya está pendiente de otro.
¿El rechazo?
Le pasa a todos. Hasta a los más fuertes, a los más grandes, a los que un día admiraste.
¿El fracaso?
No es el final. Es parte del precio que se paga por intentar algo real.
¿El juicio de los demás?
Te van a juzgar hagas lo que hagas. Si avanzas, molestas. Si te detienes, también. Así que deja de vivir para una audiencia que nunca estará satisfecha. 🖤
¿Perder personas?
Duele, sí. Pero no todos llegaron para quedarse. Algunos solo vinieron a enseñarte una lección y a seguir su camino.
¿Cometer errores?
Vas a cometerlos. Vas a caer. Vas a sentirte estúpido algunas veces. Pero también vas a sobrevivir… y muchas veces vas a salir más sabio, más duro y más despierto.
¿Tomar riesgos?
Eso asusta. Pero hay algo que destruye más que el riesgo: el arrepentimiento.
Porque duele más preguntarte toda la vida “¿qué habría pasado si lo intentaba?” que fracasar habiéndolo dado todo. ⚔️
La mayoría no está muriendo por falta de tiempo…
está muriendo en vida por exceso de miedo.
Miedo a hablar.
Miedo a empezar.
Miedo a perder.
Miedo a quedarse solos.
Miedo a no ser suficientes.
Y mientras tanto, los días pasan.
La juventud pasa.
Las oportunidades pasan.
La vida pasa. ⏳
Así que despierta.
Haz lo que tengas que hacer.
Ama con fuerza.
Atrévete de una vez.
Equivócate si es necesario, pero no te quedes inmóvil viendo cómo tu vida se consume por dentro.

Vive cada día como si fuera el último.
No para vivir sin pensar…
sino para vivir sin cobardía. 💥







No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu libro, un legado a la humanidad

  Tu libro, un legado a la humanidad ¿Quieres cumplir tu sueño de ser autor? ¿Quieres pubicar un libro y dejar un legado? “Convierte tu expe...